Los nuevos rostros de LAIKA

La tecnología de impresión Voxel hace posible la animación facial totalmente personalizada

Los galardonados creadores de animación en stop-motion de LAIKA no ocultan que los miles de caras que se utilizan en cada película se imprimen en 3D. Animadores de películas como “Coraline” y “ParaNorman”, “The Boxtrolls” y “Kubo y las dos cuerdas mágicas” han contado con la tecnología aditiva para proporcionar animación facial realista a las marionetas en stop-motion que dan a las películas su aspecto distintivo. “La idea era aprovechar el potencial del ordenador y estas nuevas tecnologías de impresión 3D para intentar mejorar la expresión facial de los personajes y darles un nuevo nivel de realismo”, declara Brian McLean, director de prototipo rápido en LAIKA.

Durante más de una década, la tecnología aditiva, uno de los pilares creativos de LAIKA, ha evolucionado junto con la ambiciosa visión artística de la empresa y los rápidos avances en software e impresión 3D. “Se trata de un proceso un poco loco: tomamos la impresión 3D y la combinamos con esta técnica antigua de stop-motion y animación de sustitución. Después conseguimos que las dos tecnologías funcionen juntas para obtener interpretaciones notables y resultados asombrosos”, comenta McLean.

Mono de “Kubo y las dos cuerdas mágicas”, el cuarto largometraje de LAIKA.

El sonido del cambio

En 2016, McLean recibió un galardón científico y de ingeniería de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas por ser el primero en utilizar el prototipado rápido para la animación de personajes en la producción de películas en stop-motion. A su vez, LAIKA busca la innovación por todas partes, sin contentarse nunca con lo que ya se ha hecho. “Tardamos mucho tiempo en decidir el ambiente para una película nueva”, comenta McLean. “Hacemos muchas pruebas antes de tomar una decisión sobre el aspecto de los personajes y el ambiente de la película”. LAIKA también se enorgullece de desarrollar tramas cada vez más complejas para sus películas y "para contar una historia realmente compleja tienes que ser capaz de ver y seguir el viaje emocional del personaje”, dice McLean. “La calidad de la impresión 3D y la eficacia con la que imprimimos estos rostros ha llegado a un punto en el que el director de la siguiente película quiere algo más personalizado”.

La creatividad como motor de la tecnología

“La decisión de ampliar los límites de la tecnología viene dictada en gran medida por la creatividad”, añade McLean. Tras el éxito de “Coraline,” LAIKA reconoció el potencial de la impresión 3D y también sus limitaciones actuales, concretamente, tener que pintar a mano cada rostro individual. “Todavía recuerdo las reuniones con el director de “Coraline” y las negociaciones acerca del número de pecas que “Coraline” tenía en ambos lados de la cara, porque sabíamos que un pintor tendría que pintar a mano cada una de esas pecas”.

Durante las primeras fases de planificación de su cuarta película, “Kubo y las dos cuerdas mágicas,” los creadores se dieron cuenta de que los tres diseños de personajes que estaban barajando no podían crearse con la tecnología de impresión 3D que el estudio utilizaba entonces. “Así que llamé a Stratasys”, dice McLean, “y aunque tardamos un poco en ponernos de acuerdo porque el sistema estaba en las primeras fases", el equipo empezó a colaborar en las pruebas beta de la primera impresora 3D en color de la empresa, la Objet Connex3™. “Fue sin duda una colaboración realmente potente que nos permitió introducirnos en el mundo de la impresión en plástico a color. Teníamos la corazonada de que la Connex3 era solo el principio de su hoja de ruta. Y no nos equivocamos". Una de las cosas que más apasionaba a LAIKA de "Kubo y las dos cuerdas mágicas" era que nos embarcábamos en una aventura única". Por primera vez, estábamos utilizando el hardware de una empresa y desarrollando el software en colaboración. Y personalizando el software para que se adaptase a nuestras necesidades. En colaboración con Jon Hiller, un desarrollador de software independiente, y Stratasys, pudimos desbloquear el potencial oculto de la impresión voxel para la Connex 3”, dice McLean. “Al hacerlo, pudimos crear sofisticados e incomparables rostros en plásticos de color impresos en 3D para Sariatu el Mono, Hanzo el Escarabajo y Raiden, el Rey Luna”.

Rey Luna de “Kubo y las dos cuerdas mágicas”, la primera marioneta en stop-motion totalmente impresa en 3D.

En 2016, McLean recibió un galardón científico y de ingeniería de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas por ser el primero en utilizar el prototipado rápido para la animación de personajes en la producción de películas en stop-motion. A su vez, LAIKA busca la innovación por todas partes, sin contentarse nunca con lo que ya se ha hecho. “Tardamos mucho tiempo en decidir el ambiente para una película nueva”, comenta McLean. “Hacemos muchas pruebas antes de tomar una decisión sobre el aspecto de los personajes y el ambiente de la película”. LAIKA también se enorgullece de desarrollar tramas cada vez más complejas para sus películas y "para contar una historia realmente compleja tienes que ser capaz de ver y seguir el viaje emocional del personaje”, dice McLean. “La calidad de la impresión 3D y la eficacia con la que imprimimos estos rostros ha llegado a un punto en el que el director de la siguiente película quiere algo más personalizado”.

La creatividad como motor de la tecnología

“La decisión de ampliar los límites de la tecnología viene dictada en gran medida por la creatividad”, añade McLean. Tras el éxito de “Coraline,” LAIKA reconoció el potencial de la impresión 3D y también sus limitaciones actuales, concretamente, tener que pintar a mano cada rostro individual. “Todavía recuerdo las reuniones con el director de “Coraline” y las negociaciones acerca del número de pecas que “Coraline” tenía en ambos lados de la cara, porque sabíamos que un pintor tendría que pintar a mano cada una de esas pecas”.

Durante las primeras fases de planificación de su cuarta película, “Kubo y las dos cuerdas mágicas,” los creadores se dieron cuenta de que los tres diseños de personajes que estaban barajando no podían crearse con la tecnología de impresión 3D que el estudio utilizaba entonces. “Así que llamé a Stratasys”, dice McLean, “y aunque tardamos un poco en ponernos de acuerdo porque el sistema estaba en las primeras fases", el equipo empezó a colaborar en las pruebas beta de la primera impresora 3D en color de la empresa, la Objet Connex3™. “Fue sin duda una colaboración realmente potente que nos permitió introducirnos en el mundo de la impresión en plástico a color. Teníamos la corazonada de que la Connex3 era solo el principio de su hoja de ruta. Y no nos equivocamos". Una de las cosas que más apasionaba a LAIKA de "Kubo y las dos cuerdas mágicas" era que nos embarcábamos en una aventura única". Por primera vez, estábamos utilizando el hardware de una empresa y desarrollando el software en colaboración. Y personalizando el software para que se adaptase a nuestras necesidades. En colaboración con Jon Hiller, un desarrollador de software independiente, y Stratasys, pudimos desbloquear el potencial oculto de la impresión voxel para la Connex 3”, dice McLean. “Al hacerlo, pudimos crear sofisticados e incomparables rostros en plásticos de color impresos en 3D para Sariatu el Mono, Hanzo el Escarabajo y Raiden, el Rey Luna”.

El siguiente paso en la colaboración de LAIKA y Stratasys se produjo cuando el estudio de animación recibió la invitación para ser un cliente beta de la Stratasys J750™, la primera impresora 3D que imprime con múltiples materiales y colores. Gracias a la larga relación de LAIKA con Stratasys, establecieron una colaboración única con Fraunhofer, los creadores del software Cuttlefish, lo que permitió a LAIKA acceder antes a Voxel Print en la Stratasys J750. La revolucionaria impresora 3D tiene 360 000 combinaciones de colores diferentes; con Voxel Print, esa capacidad crece exponencialmente y se combina con la posibilidad de obtener nuevas texturas y degradados, lo que permite una impresión 3D de precisión extraordinaria. “Es lo que estamos utilizando en ‘Film Five,’ (Missing Link)”, añade McLean. “Básicamente, ahora tenemos un flujo de trabajo con un animador dedicado a la animación de una única línea de diálogo, concretamente para esa toma de la película, y después podemos imprimirla, procesarla y entregarla en el set de rodaje”.

Muro de rostros (impresos en 3D) en la exposición de LAIKA en el Museo de Arte de Portland con el título: “Animating Life: The Art, Science & Wonder of LAIKA” (Animar la vida: el arte, la ciencia y las maravillas de LAIKA).

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Disponer de una impresora 3D como la J750, con este nivel de precisión y repetibilidad, y esta gama completa de colores y materiales, nos ha dado la idea de realizar esta animación personalizada”.

Brian McLean
LAIKA

El deseo de LAIKA de crear animaciones en stop-motion de máxima calidad les ha llevado a superar los límites de la tecnología de impresión 3D que utilizan. “Coraline” tenía unos 20 000 rostros, “ParaNorman” 40 000, “The Boxtrolls” tenían 56 000, “Kubo” unos 64 000, y “estamos bien encaminados para producir entre 85 000 y 90 000 rostros para nuestra próxima película”, dice McLean. “Todo lo hacemos por el espectáculo”, añade McLean. “Se trata de contar historias que nunca se habían podido contar con animación en stop-motion”.

Según McLean, “Contar con una impresora 3D como la Stratasys J750 que ofrece resultados precisos y repetibles en una completa gama de materiales y colores nos ha permitido crear esta animación personalizada fotograma a fotograma”. Durante los diez últimos años, la relación de LAIKA con Stratasys se "ha estrechado película tras película. Este nivel de confianza nos permite seguir compitiendo para superar nuestros respectivos límites de formas muy positivas. Estoy entusiasmado con la perspectiva de seguir reforzando esta relación en nuestra próxima película y las que vendrán después”, comenta McLean.